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En
primer lugar, la lemniscata, el signo del infinito y del Absoluto, aparece
preeminente sobre la cabeza de la virgen (la Creación) cuya mano
lame el león (el Creador). Este naipe es la viva imagen del amor,
de la unificación, de la superfuerza física que surge
como consecuencia de un gran sacrificio psíquico. El poder creativo
aparece vinculado a un gran esfuerzo llevado a cabo para realizar la
Generación. Dios acepta y reconoce su naturaleza primigenia y
primordial y con su Acto se libera del poder autónomo transformando
su omnipotencia física en un acto de amor infinito.
Su lectura es la siguiente:
La Fuerza significa sublimación o regulación
de las pasiones y bajos instintos. Poder, energía, gran amor.
El espíritu que domina la materia. Acción, coraje, éxito.
Poderosa voluntad y gran fuerza física. La fuerza interior que
domestica la bestia. Poder sobre los animales.
Posición invertida: Discordia, ruina. Debilidad, testarudez,
abuso de poder. Impaciencia, temeridad, grosería, insensibilidad.
Dureza, crueldad, furor.
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